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Desde la Red de Educación
Popular Entre Mujeres, no podemos dejar de iniciar esta presentación
sin rendir un homenaje al hermano pueblo de Haití, en especial
a las mujeres que nos han dejado y a las que vienen sufriendo las
consecuencias de la catástrofe.
La solidaridad feminista, en especial de América latina y el
Caribe, se ha levantado de manera inmediata. El campamento feminista
Internacional” Myriam Merlet, Anne Marie Coriolan y Maglie Marcelin”
es la expresión de esta fuerza que nos mantiene a las mujeres
unidas.
Ayer nos hemos
enterado del terremoto sucedido en Chile, igualmente nuestra solidaridad
con el pueblo y las hermanas chilenas, sabemos bien que estas situaciones
siempre afectan más a las poblaciones de mayor pobreza.
1.- El punto de partida
Quince años después de la Conferencia Internacional
de Beijing, se hace necesario un balance de lo actuado y lo logrado
respecto al contenido de un acuerdo mundial, que se veía como
fundamental para el avance de las mujeres y como una respuesta a los
planteamientos de las feministas y las organizaciones de mujeres.
Sin embargo, hoy en día nos atrevemos a decir que en la región
la plataforma se ha debilitado para el movimiento de mujeres y como
un referente en los espacios de decisión política. Esto
ha significado en muchos casos un retroceso
Inicialmente, casi todos los gobiernos de los países de la
región se orientaban a lograr que la agenda de las mujeres
se institucionalizara y se construyera en nuestros países una
arquitectura de género tanto a nivel del gobierno central como
en las regiones. Una respuesta alentadora e inicial fue la implementación
de mecanismos para el adelanto de la mujer como ministerios, secretarías,
oficinas especializadas, que implementarían los mandatos de
Beijing.
En la actualidad se puede encontrar que oficialmente los estados responden
de manera sistemática a Naciones Unidas con informes, que son
más retóricos que efectivos. Se llenan de números
y de falacias; sin embargo, la realidad muestra que los avances se
han estancado por las burocracias estatales, la insuficiente asignación
presupuestal a los mecanismos para el adelanto de la mujer, las ideologías
de los gobiernos de turno, la influencia de sectores reaccionarios
y finalmente el cambio de prioridad respecto del avance de las mujeres.
Una vez que se aprobó la Plan de Acción para las Mujeres-PAM,
se hicieron esfuerzos en cuanto al diseño de sistemas de seguimiento
sobre los compromisos adquiridos: hoy estos sistemas de indicadores
quedaron en el olvido, nuestros gobiernos no cuentan con adecuados
mecanismos que permitan medir los avances y retrocesos, y cuando se
logra información cuantitativa, en la mayoría de los
casos no da cuenta de especificidades ligadas al tema de la raza,
la etnia, edad, cultura, o la ubicación geográfica y
otras características identitarias de las mujeres.
2.- Lo acumulado en la región
Si hay que hacer un reconocimiento a lo que se avanzó en la
región respecto a la situación de las mujeres, lo debemos
atribuir al esfuerzo sostenido de las feministas y el movimiento de
mujeres. Sería exagerado decir que en 15 años no se
ha avanzado; en muchos aspectos de la plataforma, hay cambios que
no tienen vuelta atrás; se han puesto en agendas locales y
nacionales los problemas de las mujeres, se han establecido planes
de igualdad de oportunidades y oficinas locales de defensa de los
derechos de las mujeres.
Sin embargo, no podemos quedarnos con estos avances, la lucha vale
mucho más que lo logrado y si no fuera por la vigilancia y
el control político de los diversos grupos nacionales y regionales
ya se hubieran perdido en las tremendas burocracias y conservadurismos
que aún se mantienen en nuestros países.
¿Por qué
llegamos a esta reunión sin el entusiasmo de otros quinquenios?
Pueden ser muchas las razones, pero quienes estamos acá presentes
consideramos que es urgente la búsqueda conjunta de nuevas
estrategias para enfrentar los factores que hacen correr el riesgo
de banalizar una plataforma de las mujeres que tanto nos ha costado.
América Latina y el Caribe al igual que otras regiones pasa
por momentos históricos que han influido en las limitaciones
de la Plataforma; el impacto de la crisis económica mundial
que ha agudizado la desigualdad y la marginación de las mujeres,
el cambio climático que igualmente afecta a los sectores más
vulnerables, el avance de los sectores conservadores, el desarrollo
de formas diversas de violencia política y social que afectan
de manera especial a las mujeres, son algunos de ellos.
En estas condiciones quienes en su momento asumimos la defensa de
la PAM, tenemos ahora que buscar fortalecerla de manera integral y
sobre todo en aquellos aspectos más vulnerables o no cumplidos.
En primer lugar, en la búsqueda del cumplimiento de los derechos
sexuales y derechos reproductivos en todas sus expresiones y en especial
las leyes sobre el aborto que respeten y garanticen estos derechos;
la libre distribución de la AOE está en nuestras agendas,
pero corre el riesgo de que los gobernantes la desaparezcan como derecho,
para ello es absolutamente indispensable mantener la laicidad de los
estados. En muchos países los sectores conservadores han movido
todas sus fuerzas para detener o hacer retroceder los derechos de
las mujeres a decidir sobre sus cuerpos y sus vidas y a vivir una
vida sin violencias.
La situación de Naciones Unidas no ha sido propicia para establecer
estrategias no solo de seguimiento quinquenal a los acuerdos internacionales,
sino en la rendición de cuentas sobre la implementación
de los compromisos aprobados por los gobiernos. Faltan mecanismos
para exigir a los Estados que cumplan con los estándares de
los derechos de las mujeres.
Hay que analizar a profundidad el rol cumplido por las Metas del Milenio
en relación a la PAM. A nuestro entender el compromiso adquirido
por los gobiernos frente a la MDM ha significado la reducción
y minimización de la PAM. Las MDM, en el contexto regional
son simples, fáciles de cumplir porque se centran en estadísticas,
cuyas metodologías de medición son polémicas.
También libera a los gobiernos de entrar en compromisos que
pueden chocar con sus ideologías y/o el verse confrontado con
sectores conservadores de gran influencia en los centros de poder,
pero también con sectores de la población que están
desinformados respecto a lo que son los derechos de las mujeres, en
especial los derechos sexuales y derechos reproductivos. Construyen
una falaz confrontación entre vida y familia y lo que son estos
derechos.
3.- Prioridades de la Región
Todas las regiones tenemos aún una serie de demandas, sin embargo
desde la experiencia de la REPEM hemos recogido las siguientes:
• En estos momentos los ojos de la región y el mundo están
puestos en el futuro de Haití, por lo que exigimos que las
autoridades y la comunidad internacional incorporen las propuestas
de las mujeres en el plan de reconstrucción nacional.
• Es necesario
realizar acciones para enfrentar las graves consecuencias que tienen
en las mujeres acontecimientos como el de Haití, que pueden
repetirse en otras regiones
• Levantar las voces en aquellos países donde se ha retrocedido
en materia de derechos sexuales y derechos reproductivos
• Reforzar las propuestas de una educación no sexista, inclusiva
y sin ningún tipo de discriminación. La REPEM tiene
una especial preocupación por la educación de adultos,
pero las y los jóvenes se han convertido en una prioridad en
nuestros planes.
• Exigir que nuestros estados respeten la laicidad que es un mandato
existente en la mayoría de las constituciones.
• Exigir que el cumplimiento de los acuerdos internacionales se refleje
no solo en los informes a las Naciones Unidas, sino en el presupuesto
que se asigne para el desarrollo de las políticas a favor de
las mujeres.
• Alentar al movimiento feminista y de mujeres para retomar los esfuerzos
de vigilancia y seguimiento frente a los estados para que cumplan
con los compromisos internacionales adquiridos.
4.- Estrategias para recuperar la esencia de la PAM en la
región:
Para terminar nos hacemos una pregunta que queremos compartir con
ustedes
Naciones Unidas, ¿sigue siendo un espacio para nosotras?
Sigamos trabajando en ello.
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